Jorge Luis Borges: Las ciencias en la literatura del escritor argentino, por Martín Sivori

El 24 de agosto se cumplieron 125 años del natalicio de Jorge Luis Borges, uno de los más grandes escritores de la literatura universal. Argentino, poeta, ensayista, traductor, lector infatigable y tercer escritor más traducido de la lengua hispana (más de 50 idiomas). Este artículo querría destacar su poco conocida relación con las Ciencias a través de sus escritos, desde la perspectiva de un lector apasionado de él.

Concurrí a una escuela pública Mariano Acosta, de Buenos Aires, Argentina (que fue la misma en la cual otro escritor hispanoparlante de fama mundial como Julio Cortázar fue alumno, maestro y profesor de letras). Iba a estudiar a la Biblioteca Pública Miguel Cané en el barrio Boedo de Buenos Aires, obviamente en la época que la única fuente de información eran los libros. Allí descubrí que un escritor muy reconocido en nuestro país y del mundo, había sido bibliotecario entre 1937 y 1946. El azar, tantas veces protagonistas de sus textos, hizo que fuera el mismo anciano encorvado que una vez encontré caminando con su bastón lentamente por el centro de Buenos Aires (Plaza San Martín). Años más tarde, el profesor de Literatura de la misma escuela, pero la secundaria, nos hizo analizar el “Informe de Brodie” y “El Aleph”, dos de sus textos más famosos. Allí, con la intensidad que en la adolescencia se siente el amor humano, comenzó mi amor literario al Maestro.

Con los años, fiel lector, me apasionó su saber renacentista, su pasión por los sueños y la memoria, los espejos y los laberintos, los números y el universo, típico del mundo borgeano. En él convergen mundos antiguos y contemporáneos, foráneos y criollos, lenguas extrañas y países lejanos, crisol sin parangón en la literatura universal.

Estudié Medicina en la Universidad de Buenos Aires para dar curso a mi vocación de ser médico. Ya residente de Clínica Médica de mi querido Hospital Ramos Mejía, me volví a cruzar con él, esta vez de la mano del Dr. Juan Antonio Barcat en un artículo de la Revista Medicina Buenos Aires titulado “Original e Interesante1. Han pasado muchas décadas ya y sigo dándolo como lectura obligada, a cada joven que se acerca a nuestro Centro Universitario para completar su formación médica en investigación clínica y deseos de publicar sus investigaciones1. El Profesor Barcat, citando el cuento “La Muerte y la Brújula” (en Artificios de 1944), nombraba cual eran algunas de las dos más importantes condiciones que debía tener un manuscrito para ser aceptado a publicación de una revista científica indexada en su opinión: “que sea original e interesante1-2. Y ahí citaba a Borges en las palabras del detective Lönnrot en la investigación de un asesinato, y que le refería a su interlocutor Treviranus en ese cuento2:

Posible, pero no interesante (refiriéndose a una hipótesis del crimen). Usted replicará que la realidad no tiene la menor obligación de ser interesante. Yo le replicaré que la realidad puede prescindir de esa obligación, pero no las hipótesis2.

El ingreso de Jorge Luis Borges como profesor de Literatura Inglesa de la Facultad de Filosofía y Letras a la Universidad de Buenos Aires se realizó en 1956. Trabajó doce años en ella. El 22 de octubre de 1967 brindó en la Universidad de Harvard, una conferencia titulada “La Biblioteca de Babel”, donde habló de las relaciones entre Literatura y Ciencia3. Transcribo aquí las partes más sobresalientes3:

“…La literatura y la ciencia son dos disciplinas que, a menudo, se consideran antagónicas. La literatura se asocia con la imaginación, la subjetividad y el arte, mientras que la ciencia se asocia con la razón, la objetividad y la verdad. Sin embargo, creo que esta dicotomía es falsa. En realidad, la literatura y la ciencia tienen mucho en común. Ambas son formas de conocimiento, ambas buscan comprender el mundo que nos rodea, y ambas utilizan la imaginación como una herramienta esencial… La literatura nos proporciona conocimiento sobre el mundo humano, sobre las emociones, los pensamientos y las experiencias de los seres humanos. La ciencia nos proporciona conocimiento sobre el mundo natural, sobre los fenómenos físicos y biológicos que nos rodean Los escritores utilizan su imaginación para crear mundos imaginarios, para explorar posibilidades alternativas y para cuestionar la realidad. Los científicos utilizan su imaginación para formular hipótesis, para diseñar experimentos y para interpretar los resultados de esos experimentos. Por último, literatura y ciencia comparten un interés común por la verdad. Los escritores buscan la verdad sobre la condición humana, sobre el mundo natural y sobre el universo en su conjunto. Los científicos también buscan la verdad, pero su enfoque es más   específico. Buscan la verdad sobre los fenómenos físicos y biológicos que nos rodean.

A pesar de las similitudes que comparten, literatura y ciencia también tienen algunas diferencias importantes. Una diferencia fundamental es que la literatura es una disciplina subjetiva, mientras que la ciencia es una disciplina objetiva… Otra diferencia importante es que la literatura es una disciplina artística, mientras que la ciencia es una disciplina práctica. La literatura se preocupa por la belleza y la estética, mientras que la ciencia se preocupa por la utilidad y la aplicación.

Literatura y ciencia han tenido una influencia significativa la una sobre la otra. La literatura ha inspirado a los científicos a imaginar nuevos mundos y a explorar nuevas posibilidades. La ciencia, por su parte, ha inspirado a los escritores a crear obras que sean más precisas y realistas”.3

Dos características de la personalidad de Borges lo acercaban al científico. Era muy escéptico, de espíritu crítico, condición necesaria en todo ser humano dedicado a las ciencias, decía el Premio Nobel de Medicina, el gran médico español Dr. Santiago Ramón y Cajal en Los tónicos de la voluntad. 4 La otra, era su meticulosidad obsesiva para escribir (lo hacía con letra pequeña seguramente por su miopía extrema), perfeccionista en la métrica y las cadencias.

Borges y la Ciencias Sociales

Borges fue le apasionaba el saber antiguo más allá de Grecia, en especial los aspectos sobre las matemáticas, astronomía y la filosofía. Desde Platón y Aristóteles, a Kant, Nietzsche y Hegel, pasando por su interés en las filosofías orientales de Lao-Tse y Buda. Borges demostró un profundo interés por las implicaciones filosóficas de la ciencia. Adoptó el idealismo. Incorporó a Berkeley, Hume y Schopenhauer5. Borges también estudió profundamente a Baruch Spinoza. Sus ideas aparecen en muchos de sus escritos. Spinoza fue un filósofo de los Países Bajos del siglo XVII que desarrolló una filosofía racionalista y panteísta que tuvo una gran influencia en el pensamiento occidental6. Ambos estaban cautivados por la imaginación y la creación literaria. Algunos ejemplos de la influencia de Spinoza en Borges son el poema “Baruch Spinoza” (1976) y el ensayo “El espejo y la máscara” (1974), en el que Borges relaciona el individuo y el universo7. En el cuento “El Aleph” (1949), Borges describe un lugar donde se pueden ver todos los lugares del universo a la vez, idea similar a la de la “substancia infinita” de Spinoza, que es la unidad subyacente de toda la realidad2.

A la muerte, temática recurrente en Borges, la explora desde perspectivas filosóficas, literarias y personales. En sus poemas, a veces, la muerte es un final inevitable. En otros, la muerte es una liberación o descanso del sufrimiento de la vida o un misterio. En sus cuentos, la muerte es un elemento sobrenatural que perturba la vida de los personajes o el tema central.

En sus ensayos, Borges reflexiona sobre la inmortalidad, el significado de la muerte para el hombre o su relación con el arte. En “El Aleph” es representada como un portal que accede a una realidad más allá de la percepción humana2. Borges estaba profundamente consciente de su propia mortalidad. En el poema “El otro” (1964), Borges se imagina su propia muerte y la forma en que será recordado7. Borges se declaró algunas veces agnóstico y otras, ateo.

 Borges y las Ciencias Exactas

En el centenario del natalicio de Borges (1999), el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Buenos Aires organizó el Seminario “Borges y la Ciencia”8. Científicos como Marcelino Cereijido (biofísico de reconocimiento internacional) destacaron: “[…](Borges) tiene un talento especial para destacar los problemas que atormentaron a Heráclito, Averroes, Maimónides y Newton, y ponerlos de nuevo sobre el tapete. Pero para discutir estos aspectos con cierto provecho, es necesario replantear la relación entre caos y orden, el azar y la cábala, el determinismo, la naturaleza del tiempo […]”8-9. Eduardo Mizraji (neurocientífico) aseveró: “[…] De hecho, la investigación en el campo de la neurociencia confiere a sus observaciones sorprendente actualidad científica. Usuario y observador privilegiado del proceso de la memoria, Borges expresó en sus ficciones, poemas y ensayos la complejísima riqueza de ese fenómeno neurológico […]”. Roberto Perazzo (físico) comentó: “En su ‘La lotería en Babilonia’ Borges conjetura una sociedad crecientemente gobernada por el azar. […] Este sendero guarda notable paralelismo con el que siguió el azar al invadir progresivamente el pensamiento de las ciencias de la naturaleza. […]”. Leonardo Moledo (matemático) destacó: “[…] En ‘La Biblioteca de Babel’ (Ficciones, 1944), Borges utiliza las teorías cosmológicas en boga por aquellos años derivadas de la Relatividad General”. Alberto Boveris (bioquímico) concluyó: “Durante 1996, de acuerdo con el Citation Index del Institute of Scientific Information (Filadelfia), Borges ha sido citado 23 veces en la literatura científica. […]”8.

El Gabriel Martínez, matemático argentino, describió más de 30 ejemplos de razonamientos matemáticos en sus textos, como la  teoría de conjuntos, la recursión, la teoría de caos, la sucesión matemática infinita y tiempo circular10.

Sobre los números y la Cábala habló en la sexta de las conferencias del Teatro Coliseo de Buenos Aires en 1977 en “Las Siete Noches11. Para la Cábala, el Aleph (uno de sus cuentos más famosos) significaba la ilimitada y pura divinidad. En alemán usaba una palabra (mengenlehre), símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes, basado en la teoría de los conjuntos infinitos del matemático alemán Georg Cantor (1870)11. También se refirió a las paradojas temporales en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” (“El Jardín de los senderos que se bifurcan”, 1941) y a los límites del Universo (“Las ruinas circulares“)2. En “La Biblioteca de Babel” se refirió a conceptos de geometría euclidiana, matemática y las paradojas2. Allí se planteaba un universo-biblioteca formado por infinitas salas hexagonales, donde se encontraría el “catálogo de catálogos”, cifra de todos los demás, el origen de la Biblioteca y del tiempo2. A Pascal le fueron dedicados dos cuentos en “Otras Inquisiciones” (1952) donde profundiza en los pensamientos que lo desvelaban11. Hasta Paracelso, el médico alquimista suizo, fue materia para dedicarle un cuento (“La rosa de Paracelso” en “La Memoria de Shakespeare”, 1983)7. Perla Sassón-Henry, profesora asociada del Departamento de Estudios del Lenguaje de la Academia Naval de los Estados Unidos, consideró a Borges como alguien «del Viejo Mundo pero con una visión futurista», debido a que mucho de sus textos (La biblioteca de Babel, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius), con sus bibliotecas infinitas, enciclopedias, mundos virtuales o portales a otros planetas, constituyen una relación entre la futura tecnología (no descubiertas al momento de ser escritas) y la literatura12.

Borges y las Ciencias Biológicas

Además de la muerte, a Borges le interesaban los sueños (en uno de los “Nueve Ensayos Dantescos”, 1982), y la memoria7. Con respecto a la memoria, se podría afirmar que fue el primero a la “hipermnesia”. Todos recordaremos su famoso cuento “Funes El Memorioso” (Artificios, 1944), donde trata de su relación con Ireneo Funes, un verano de 1884 en Fray Bentos, Uruguay2. “…Un Zarathustra cimarrón y vernáculo…, orillero antiguo, trenzador…”, un gaucho que luego de una caída de un caballo, recordaba todo lo que vivía, miraba, soñaba o percibía, y se almacenaba en su memoria como un presente perpetuo. El presente era casi tan intolerable de tan rico y nítido. Hace dos décadas el neurobiólogo de la Universidad de California, J.M. McGough describió el caso de una paciente (J.P. de 24 años) que recordaba exactamente todo lo que le pasaba desde los 11 años de vida. Lo llamó “Memoria autobiográfica altamente superior” y desde entonces ha estudiado más de sesenta casos 13. El Dr. McGough da los créditos a Borges y a su cuento, como la persona que ya lo había descripto décadas atrás.

A los 56 años Borges quedó ciego. Homero y John Milton la padecieron, aunque en Lejano Oriente era vista como signo de sabiduría. Su ceguera estuvo asociada a antecedentes familiares: su bisabuelo y abuela paterna y su padre todos murieron ciegos14-15. Se supone que pudo haber padecido de miopía degenerativa, pero otros diagnósticos diferenciales de ceguera crónica podrían haber sido como la maculopatía senil, retinopatía diabética, glaucoma, cataratas y retinosis pigmentaria, aunque nunca quiso estudiarse14-15. Múltiples referencias a ella en sus poemas: “Poema de los dones (1960), la hermosa “Elogio de la sombra” (1969), “On his blindness” (1972), “El oro de los tigres” (1972), “El ciego I y II” (1975) y “Un ciego” (1975)7,11. En El oro de los tigres (1972) alude al amarillo como el último color que podía distinguir7. En la prosa, la ceguera también aparece en “El otro” (en El Libro de Arena, 1975), un cuento sobre un supuesto reencuentro entre el Borges ya ciego y anciano, con el Borges de la infancia7. En el ciclo de 7 Conferencias en el Teatro Coliseo de 1977, la última de ellas estuvo dedicada a la ceguera11:

“…Tomé una decisión. Me dije: ya que he perdido el querido mundo de las apariencias, debo crear otra cosa: debo crear el futuro, lo que sucede al mundo visible que, de hecho, he perdido”13.

Ese nuevo mundo a que se refería fue aprender hablar el anglosajón y el islandés, sobre eddas y sagas de la literatura escandinava y más tarde las antiguas literaturas germánicas. Había convertido una barrera física en un mundo nuevo…                  su “Aleph”.

Jorge Luis Borges nos interpela con un mundo infinito de interpretaciones en sus textos.

En este homenaje al 125°aniversario de su natalicio, he tratado de abordar la relación de sus textos sólo a las Ciencias, humildemente, sabiendo que sólo es un enunciado mínimo y subjetivo, y que dejará para Ustedes, lectores, la apasionante tarea de profundizar y encontrar otras relaciones.

Bibliografía

  1. Barcat JA. Original e interesante. Medicina (Buenos Aires) 1990; 50:81-3.
  2. Borges Jorge Luis. Obras Completas I [Fervor de Buenos Aires (1923), Historia de la Eternidad (1936), Ficciones (1944), El Jardín de los Senderos que se bifurcan (1944), Artificios (1944), El Aleph (1949)]. 5ta edición. Editorial EMECE. Buenos Aires 2010.
  3. Borges Jorge Luis. “Literature and Science”. Daedalus: Proceedings of the American Academy of Artsand Sciences.Harvard.1968.
  4. Ramón y Cajal S. Los tónicos de la voluntad. Colección Austral. Cuarta Edición.Editorial Espasa-Calpe. 1963. Buenos Aires-México.
  5. Mauthner F. Wörterbuch der Philosophie – Neue Beiträge zu einer Kritik der Sprache. Erster Band. Editorial München. Leipzig. 1910.
  6. Spinoza, Benedictus de. Ética demostrada según el orden geométrico. Editorial Trotta SA. Madrid.2020.
  7. Borges Jorge Luis. Obras Completas III [El Libro de Arena (1975), La moneda de Hierro (1976), Las Siete Noches (1980), Nueve Ensayos Dantescos (1982), La memoria de Shakespeare (1983)]. 5ta.edición. Editorial EMECE. Buenos Aires 2010.
  8. Pagliai L. Borges lector de ciencia y científicos que leen a Borges. Jornadas “Borges Lector”. Biblioteca Nacional. Buenos Aires. Agosto 2011. Acceso el 23 de diciembre de 2023 https://www.bn.gov.ar/resources/conferences/pdfs/LucilaPagliai.pdf
  9. Cereijido M. Borges y la Ciencia. 1ra.Edición. Editorial EUDEBA. Buenos Aires. 1999.
  10. Martinez G. Borges y la matemática. Seix Barral. Buenos Aires. 2006.
  11. Borges Jorge Luis. Obras Completas II [Otras Inquisiciones (1952), El Otro, el mismo (1964), El Elogio de la Sombra (1969), El Informe de Brodie (1970), El Oro de los Tigres (1972)]. 5ta.edición. Editorial EMECE. Buenos Aires 2010.
  12. Sassón-Henry, P. Borges 2.0: From Text to Virtual Worlds. Latin America Interdisciplinary Studies. Peter Lang Publishing. New York. 2007.
  13. McGaugh JM. Memory and Emotion: The Making of Lasting Memories. Columbia University Press. New York. 2003.
  14. de la Piedra Walter Mario Enrique. Diagnóstico etiológico de la ceguera de Jorge Luis Borges basado en su obra literaria. Rev Mex Oftalmol 2017; 91:188-94
  15. Garcia Guerrero J, Valdez Garcia J, Gonzalez Treviño JL. La Oftalmología en la Obra Poética de Jorge Luis Borges. Arch Soc Esp Oftalmol 2009; 84:411-4.

 

 

 

 

author avatar
infomedpress
Related Posts
Ir al contenido