La investigación, publicada recientemente en el ‘New England Journal of Medicine’, fue dirigida, además de por investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard, por otros miembros del proyecto endTB , una colaboración entre Partners In Health, Médicos Sin Fronteras e Interactive Research and Development, con la ayuda de investigadores y médicos de centros médicos académicos y centros de investigación de todo el mundo.
El ensayo, que se inició en 2017, contó con la participación de 754 pacientes de siete países (Georgia, India, Kazajstán, Lesoto, Pakistán, Perú y Sudáfrica) con tuberculosis resistente a la rifampicina y sensible a las quinolonas. Este ensayo se inscribe en una serie de trabajos recientes que intentan establecer la eficacia y seguridad de regímenes más novedosos, más cortos y menos tóxicos para la tuberculosis farmacorresistente. Dos nuevos medicamentos, bedaquilina y delamanida, han sido aprobados en los últimos años y juegan un papel capital en estos esquemas acortados. Un tercer fármaco, pretomanida, recibió autorización de la FDA para uso específico dentro de un régimen contra la tuberculosis extremadamente resistente en 2019.
Los resultados de este trabajo establecen la no inferioridad de tres esquemas (con distintas combinaciones usando bedaquilina, delamanid, linezolid, quinolonas, pirazinamida y clofazimina) usados durante 9 meses frente a los esquemas tradicionales más largos. Con estos nuevos planteamientos, se puede personalizar el tratamiento y minimizar los efectos secundarios, al sustituir las inyecciones por compuestos orales. Ofrecen alternativas en los casos de intolerancia, falta de disponibilidad o resistencias adicionales.
La aparición de nuevos fármacos para tratar la tuberculosis y la mayor financiación permiten en la actualidad realizar ensayos controlados y aleatorios para seguir reduciendo el número de fármacos y el tiempo de tratamiento en situaciones complejas de tuberculosis farmacorresistente.
